#EstratosDe Cultura

 Si los humanos crean los sueños

y el mundo está hecho de sueños, no dejemos de soñar…

La felicidad es única para cada ser humano. No podemos pensar a partir de estereotipos, pues si algo no se cumple se determina si somos o no felices.

Sobre-Carga

En su ensayo Malestar en la Cultura[1], Freud resume que el objetivo del ser humano es la felicidad, y que en este sentido y bajo la sombra de dicha emoción el hombre se aventura a vivir. Pero, ¿qué es la felicidad, ese hibrido estado que limita nuestras acciones a la satisfacción de nuestros deseos?

La obtención de dicha emoción se muestra endeble si multiplicamos la existencia de un ser humano a un millón, o dos, o tres, o siete mil millones de personas. La seguridad emocional se funda en una serie de relaciones que el ser humano va construyendo a partir de su familia, de su educación y de los roles asumidos a través de su historia.

¿Y qué pasa cuando el hombre no logra ser feliz? ¿Cuándo la familia se ausenta, cuando el sistema social, económico y cultural, rechaza, excluye al ser en cuestión? El ser transforma su seguridad en inseguridad, se refugia en excesos igualmente creados por la sociedad, aparecen los vicios, y de la mano de felonías el ser intenta mantener su rol, generar un status.

#6 Quebecuas bajo la lluvia, de l serie Alegria en el Mundo

Fotografía de Christian Arango

De la Generación X a los Millenials la educación se lleva a cabo a través de medios de socialización reforzados por los canales institucionales, medios masivos de comunicación y tecnológicos. Así, se plantean metas socialmente aceptadas. Hacer una carrera, tener una familia, tener un trabajo funcional, son visiones que representan la seguridad emocional y social, resultando en “la felicidad”.

Sin embargo, ese enunciado estado, que a la distancia parecería se puede obtener siguiendo una serie de pasos ordenados, mecaniza los pensamientos. Habría que alejarse de los estados perfectos y pensar en la incongruencia de seguir modelos que no se pueden alcanzar. Visualizar que incita a la corrupción, al clientelismo, al favoritismo, al nepotismo y genera una mezcla de inestabilidad en la convivencia social.

Las sociedades intentan reformarse constantemente excluyendo a aquellos que no pueden pagar la cuota, las líneas de bienestar social se vuelven muy delgadas y endebles.

#3 niños de Río de Janeiro, de la Seríe Alegría del Mundo

Fotografía de Christian Arango

Este es el caso del joven promedio de una urbe como la CDMX, que tiene que pagar renta, que carece de servicios de salud, trabaja bajo un régimen de salario quincenal, que viaja cuatro horas diarias para trasladarse a su lugar de trabajo, que limita sus expectativas de movilidad social[2] por designios determinantes, en los cuales no hay estabilidad laboral, donde la cultura del trabajo se da en función de agradecer a los patrones como si estos iluminaran el destino de sus empleados, olvidando que es un derecho y que respetarlo es lo que da sentido a la construcción de una sociedad y un estado interesado por sus ciudadanos.

Carentes de una cultura homogénea de respeto, de equidad, buscamos apoyo en espejismos religiosos que designan que los últimos serán los primeros en el reino de Dios; o creemos en simulacros de actores políticos y de la sociedad civil que con discursos dan y con las dos manos quitan. Se crea un escenario listo para la frustración social.

Si me detuviera aquí y delimitáramos que la felicidad se cumple sólo si el consumo es satisfecho; es decir, si sólo el dinero nos da felicidad, ésta sería inalcanzable y determinante por medios que carecen de la esencia transformadora de los seres humanos.

Habría que comenzar por analizar críticamente, pensar la acción individual encaminada por el pensamiento colectivo y preguntarse: ¿Cómo se genera la felicidad, si es una y homogénea –como pretende la ideología dominante, la cultura del consumo, donde tener carro, comprar Coca-Cola, Sabritas, ir al mejor cine, pagar por los mejores espectáculos o ropa de marca es el fin último y el siempre incompleto proceso de buscar?

Y en tiempos donde la razón no es una constante y la satisfacción debe ser inmediata, habría que preguntarse también: ¿Cómo ser felices? No es una pregunta fácil, ni tampoco es una pregunta difícil, es una pregunta que nos hacemos, consiente o inconscientemente, todos los días, y respondemos con pensamientos acciones y consumo.

#2 Mesereando en Río, de la sería Alegría del Mundo

Fotografía de Christian Arango

Buscando la felicidad

Podría tomar una respuesta de muchas formas y no dejaría de determinar de algún modo cómo se obtiene la felicidad, por ende propongo reflexionar a través del concepto de Cultura, entendida como aquello que los hombres construyen,  heredan o transmiten a aquellos que prosiguen[3], pero también entendida como algo que pueden cambiar o transfromar.

Colectivamente habría que trascender el género y hablar de todos como uno a través de un lenguaje que cualquiera pueda entender, y hacer de la búsqueda de la felicidad algo accesible para todos ¿Cómo hacerlo? Trascendiendo los estereotipos, acercarnos a la igualdad lo más que podamos a través del reconocimiento del otro en sus diferencias y el ejercicio de sus derechos.

Individualmente habría que reconocer nuestro contexto y no desear de más, lo que no necesitamos; sin embargo, si los humanos crean los sueños y el mundo está hecho de sueños, no dejar de soñar.

Una persona construye su historia, y es el medio el que la delimita. Es en sus elecciones donde encuentra sus frustraciones y satisfacciones. El camino es largo o corto según el pesimismo o el positivismo con que se vea, pero siempre será mejor caminarlo compartiendo, sintiendo, simplemente viviendo, sin quedarse quieto, dejando que la energía del mundo fluya y sumándonos a esa fuerza.

Que de la mano de aquellos productos culturales positivos como la música, la pintura, la palabra escrita, las artes escénicas, la arquitectura, conjugados con la pareja, la familia, los amigos, se libere la creatividad, se recree la imaginación y cada ser humano pueda encontrar su ¡Felicidad!

#1 Alemanes en Río, del la seríe Alegría del Mundo

Fotografía de Christian Arango


[1] Freud, S. (1930) “Malestar en la Cultura”. Alianza Editorial. España. 2005.
[2] http://movilidadsocial.colmex.mx/
[3] Se pueden revisar algunas definiciones en textos cómo:
-Frost, Elsa. (1972) “Las Categorías de la cultura mexicana”, Bliclioteca Universitaría de Bolsillo, FCE. México, 2009)
– Freud, Sigmund (2005). El malestar en la Cultura. Alianza Editorial, Madrid. “El comienzo es fácil: aceptamos como culturales todas las actividades y los bienes útiles para el hombre: a poner la tierra a su servicio, a protegerlos contra la fuerza de sus elementos, etc.” (Freud, 2005:35)
– Parsons, Talcott (1966) El sistema social, Revista de Occidente, Madrid. “… la cultura es transmitida; constituye una herencia o una tradición social; segunda, la cultura es aprendida; no es una manifestación, como sentido particular, de la constitución genética del hombre; y tercera, la cultura es compartida. En este sentido, la cultura es, de una parte, un producto de los sistemas de interacción social humana, y, de otra, un determinante de esos sistemas.” (Parsons, 1966: 25).