Dos ciudades. Dos museos. Diez formas de encarar al sonido. Así se presenta Entre límites, una exposición colectiva convocada gracias al año dual México-Alemania que se expone en los museos ExTeresa Arte Actual y el Laboratorio Arte Alameda, ambos santuarios sumergidos en el corazón-ruidismo del país: la CDMX.

El artista mexicano Manuel Rocha Iturbide ha señalado que el arte sonoro está de ese otro lado de la música, «en donde la duración de una obra, su forma y estructura son secundarias con respecto a la experiencia aural»[1]. Las generaciones de artistas contemporáneos se han encargado de hacer de este arte una expresión que difumina de las barreras entre música, escultura, artes plásticas, performance y nuevos medios. Por otro lado, su cualidad de relacionar el espacio y el sonido le otorgan esa dificultad para clasificarlo, cosa que a más de uno le ha roto la cabeza.

En este contexto, la exposición Entre límites se convierte en el resultado de un proyecto de residencias e intercambio iniciado por el Goethe-Institut Mexiko y Singuhr-Projekte Berlin, en donde esculturas e instalaciones sonoras son vistas desde diferentes enfoques.

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En Ex Teresa Arte Actual podemos encontrar piezas de Jens Brand, Stefan Roigk, Rolf Julius, Manuel Rocha y la colaboración entre Marcela Armas y Gilberto Esparza que destaca por presentar al público el meteorito “Concepción” de tres toneladas bajo la cúpula de la capilla del museo-templo. En su pieza Sideral, Armas y Esparza realizan la medición magnética del meteorito por medio de dos brazos mecánicos, convirtiendo la lectura del campo magnético en sonidos característicos de la región taraumara. De esta manera, la pieza «vincula la vida en la tierra con los orígenes del Universo».

En la capilla de las ánimas, Rolf Julius, artista pionero del arte sonoro en Alemania, muestra “Iron Dancing”, una instalación de tres placas de hierro que parecen estar levitando. Julius proporciona sonidos sintetizados a manera de sinfonía concreta que invade el espacio, ya de por sí fantástico, ofreciendo al público una experiencia enseñadora.

El lado geminiano de la exposición en Laboratorio Arte Alameda exhibe, por su parte, obras de Stefan Rummel, o+a / Sam Auinger, Lorena Mal, Mario de Vega y Rogelio Sosa. Este último presenta “Nodal”, una instalación de gran formato en donde la vibración de cuerdas impulsadas por motores producen cambios frecuenciales que varían según el comportamiento de la vibración, ofreciendo al espectador interesantes juegos sonoros.

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Sin duda, “Reflexiones infinitas” de Stefan Rummel se convierte en una escultura que impacta al visitante desde su entrada del recinto. Una pieza que tiene como referencia las pirámides precolombinas y el objetivo de cambiar la percepción sonora en cada escalón.

Cabe destacar la museografía dedicada a Entre límites, en donde las esculturas e instalaciones conforman un paisaje singular que exacerba, aprovecha o se adapta a la acústica a la que estos museos nos tienen acostumbrados.

En conjunto, las piezas presentadas pueden otorgar un panorama de lo que se está haciendo actualmente en torno al arte sonoro en dos ciudades emblemáticas por su historia e identidad sonora, ofreciendo, a la vez, tan sólo una probada de la sensibilidad de una generación en torno al sonido.

Entre límites se expondrá hasta el 23 de octubre en ambos museos, para más información aquí.

Aquí un fragmento de «Nodal», pieza de Rogelio Sosa:


 

[1] Rocha Iturbide, Manuel El eco está en todas partes. FONCA. México. 2013, p 15.