Antonio Calera–Grobet hace más que sólo deleitarnos con aquello que prepara en el sartén, a la parilla, a la plancha, al horno o en frío. También nos otorga la fortuna de probar lo que cocina sobre papel, en este caso las Sobras Completas, escritos de carne y hueso (Ed. Bonobos, 2015).

Éste, su más reciente libro, está conformado por textos publicados en diversos espacios de la prensa, todos con un hilo conductor. Nos mata de hambre con su prosa. El tiempo que pasé leyendo no paré de comer, de antojarme de lo que leía y de lo que me imaginaba podría tener frente a mí, listo para engullir. Sin embargo, aunque escribe sobre la comida (las bondades de tuétano, el derecho a consumir sal, el ajo, el jamón ibérico, el cerdo y la hamburguesa, entre otros manjares), va mucho más lejos.

«Porque comer es la gran fiesta de sentirse vivo: comidas con familiares en celebraciones como cumpleaños y otros aniversarios, comidas con amigos en otras conmemoraciones, meros días festivos. O bien, comilitonas con quien haya sido, por puro placer, por puro capricho».

(Fragmento de “La última cena o la primera”, en Sobras Completas, escritos de carne y hueso).

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Este libro es sobre las relaciones humanas: sobre la comida como detonador de cohesión social. Al leer Sobras Completas también nos antojamos de abrazar al otro, de abrirnos a intimar con quienes nos rodean y compartir alrededor de una mesa. Nos habla de la comida y la memoria como forjadores de nuestro ser. Comida es identidad. Familia. Hagamos el amor, comamos pues, diría el autor.

Ahora bien, uno puede consumir este libro de dos formas. Por bocados, consultando el menú para elegir de manera aleatoria entre los sesenta textos que lo conforman y terminar por probarlos todos. O bien, de sopetón, abriéndolo en la primera página para darse un atascón. Depende del apetito. Personalmente, exhorto a elegir la segunda opción, ya que –como todo se antoja– nos ahorramos la indecisión. Recomendado para cualquiera libre de culpas, aquel que se considere a sí mismo un auténtico glotón.

* ¿Te interesa? No dejes de leer su libro anterior, Gula, de sesos y de lengua.