Podemos decir sin exagerar que el Festival #BestiaAural cerró con broche de oro para melómanos y cinéfilos.

Por un lado, ver los cortos de Méliès ya es una experiencia increíble, y se vuelve imposible no pensar en el genio que los produjo y dirigió hace más de 100 años; no cabe duda que fue un verdadero pionero del cine y aun hoy, «en la era digital y de efectos especiales» es admirable el trabajo que realizó valiéndose de recursos como: la exposición múltiple, la escenografía o incluso el coloreo cuadro por cuadro de sus películas para agregarle color en una época en la que la película cinematográfica no lo hacía posible.

Por otro lado, la música que anoche ejecutó John Medeski junto con Lee Ranaldo, Kenny Grohowsky y Mark Rivard fue excelente en todo momento, y es que a pesar de que en algunos puntos no podías sentir una sincronización entre lo que se veía y se escuchaba, no cabía duda de la calidad de músicos que estaban tocando enfrente.

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Los mejores momentos de la noche se los llevaron los cortos: El Melómano, El reino de las hadas y Viaje a la luna, pero la interpretación que se llevó la velada fue Fausto en los Infiernos, en la cual verdaderamente nos transportaron con poderosas guitarras, batería, sintetizadores y gritos venidos del infierno.

El cine-concierto fue un evento único que deja un muy buen sabor de boca, y hace ver que estos dos jóvenes festivales poco a poco se han abierto paso; cada año son más esperados, así que seguiremos al pendiente con lo que viene próximamente.