“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

voxdei

por Víctor Benítez
@VictorH_Benitez

Todos hemos tenido una fase grupi en nuestras vidas. La mía tuvo su momento cumbre un domingo por la noche de 1997, mientras esperaba con ansia la transmisión del Unplugged de Soda Stereo por Canal 7 de TV Azteca. Recuerdo el momento como se deben recordar los arrebatos grupis de la adolescencia: con un chingo de vergüenza, ¡pero carajo! tenía apenas trece años y mi familia no podía pagar cable. Por supuesto registré el documento con mi VHS; recuerdo perfectamente que al llegar el momento final del concierto, se escucha la “anunciación” de Cerati: “bonus track”, y de pronto la música deja de sonar al usual Soda Stereo; las letras de Cerati ya no se escuchan insulsas y autocondescendientes (como siempre lo fueron). La rola que cantaba abría con estos versos:

Cuando todo era nada
Era nada el principio
Él era el principio y
De la noche hizo luz
Y fue el cielo y esto que está aquí.

Con todo y la corta edad y el fervor grupi, ya tenía algunas lecturas encima como para percatarme de la belleza de esos versos y quedar perplejo con la interpretación que me salió al paso en ese momento: “¿Ése Él es Dios? ¿La rola trata del Génesis?” De igual manera la música que rodeaba a esas letras se parecía más a una rola de Pink Floyd que a una canción de Soda Stereo. El solo de guitarra de Cerati y los yerros horribles del baterista que ocurren al final de la canción los escuche mucho tiempo después porque TV Azteca interrumpió la transmisión para dar paso un partido de fútbol.

La primera edición del disco que registraba aquél concierto, no incluyó el Génesis. Fue hasta que empezamos a robar cable que pude ver el concierto completo en MTV y resolver el misterio. La canción efectivamente no era de Cerati, sino de Ricardo Soulé, vocalista y letrista de de Vox Dei. Hasta ese año en que Soda Stereo les graba el cover de “Génesis”, Vox Dei era absolutamente desconocido en México y se mantiene sin debutar en el país.

Vox Dei se formó en 1967 en Quilmes Argentina con la formación que habría de darle los mejores resultados: Rubén Basoalto, Ricardo Soulé, Juan Carlos “Yodi” Godoy y Willy Quiroga. La banda no era muy distinta a cualquier banda latinoamericana de la época: se dedicaban a tocar canciones en inglés, con poco material original y sin exposición en los medios masivos de aquellos años. Fue otro pionero del Rock en LatinoaméricaLuis Alberto Spinetta, quien los impulsa a cantar en español y a tocar música original. Para 1970 editan su primer álbum, Caliente, y con él consignan una canción en el historial del Rock argentino, “Presente”. El estilo de la banda era muy transparente: se trataba de una versión latinoamericana del Folk gringo de la época. Para un gusto más contemporáneo, la canción suena incluso anquilosada y cursi.

Después de cierto inicial éxito, Vox Dei recibe el visto bueno y todo el dinero del mundo por parte de Mandioca, la disquera que edita su primer álbum, para producir un disco doble con una interpretación libre de la Biblia. Tan deschavetado estaba el dueño de la disquera que permitió al grupo grabar el álbum en 4 canales, contar con tiempo ilimitado en el estudio y tener acceso a una orquesta de músicos de sesión para los arreglos de cuerda que había preparado Roberto Lar. Algo completamente inusitado en Latinoamérica para un género que se consideraba menor. La noticia de que un grupo de jóvenes rockeros estaba a punto de publicar un álbum inspirado en el texto bíblico (aún no se le colgaba el epíteto de conceptual a proyectos como éste) llegó a oídos de la cúpula religiosa argentina. El censor a cargo fue Monseñor Emilio Teodoro Graselli, quien poco tiempo después se convertiría en esbirro de la dictadura, quien aprobó las letras e incluso le prodigó a Vox Dei elogios por su trabajo tan ambicioso y tan bien logrado líricamente. Poco tiempo antes de terminar el disco, la disquera se va a la quiebra y las cintas terminan en poder de la disquera Disc Jokey, quienes cortan el proceso de tajo y lanzan en 1971 el álbum doble con muy poco cuidado en su edición. Curiosamente, de no haber contado con la venia de la iglesia argentina, el disco jamás se habría publicado. Contrario a todo pronóstico, el disco fue recibido muy favorablemente por el público y la crítica y es aquí donde reside un aspecto extraordinario de un disco de por sí raro: gusta y complace a grupos tan disímiles; algo que ninguna banda de rock en español ha replicado desde entonces.

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El problema para Vox Dei es que uno de sus discos seminales se convertiría en su obra culminante. El éxito de la banda fue veneno para la cohesión del grupo. Ricardo Soulé, autor de todos las letras de la Biblia, expulsa a Juan Carlos “Yodi” Godoy, responsable del sonido único de la banda en ese momento, y a partir de esa ruptura, queda marcada la trayectoria de la banda para siempre. Hubo múltiples separaciones a lo largo de de los años, se editaron nuevos discos, incluso con CBS, con un sonido más de rock clásico, es decir, de un Rythm and Blues ordinario y aburrido en muchos momentos y bajo el estandarte de todo el Rock argentino: letras insufribles para todo mundo, excepto para los fanáticos de cepa.

Vox Dei se mantiene activo a la fecha, ahora con Willy Quiroga como vocalista y compositor de planta. Han editado discos con temas originales en todas las décadas en que han existido; sin embargo, es LaBiblia el trabajo al que recurren y retoman cada cierto tiempo (seguramente cuando la cuenta de banco enflaquece demasiado). En 1997 y 2007 editan versiones extendidas, en vivo, con músicos invitados y demás parafernalia, nunca con los resultados creativos del disco de 1971. La Biblia tiene un claro influjo de la psicodelia de la época y por momentos parece inaugurar el progresivo en el rock en español. Es difícil encontrar observaciones o testimonios genuinamente críticos al trabajo de Vox Dei en un país donde muchos artistas son magnificados o mitificados en un ejercicio que se parece mucho al fanatismo religioso. En mi opinión, Vox Dei entregó un trabajo insuperable con ese disco, el resto de su discografía no entrega algún momento verdaderamente memorable.

La Biblia se mantuvo inconseguible en México desde el año de su publicación. Aún hoy debe ser un reto encontrar una copia del álbum. Yo pude escucharlo completo hasta que alguien lo subió a la red hace pocos años y debo admitir que la primera escucha fue un poco decepcionante: la carga de la fe en las letras de Soulé me parecía demasiado cursi. La letra de “Génesis” parecía un afortunado accidente y la música redundante y apresurada. Con la soberbia de la juventud ya olvidada, visité al disco con nuevos oídos y pude entenderlo mejor y encontrar las dimensiones donde La Biblia funciona como un formidable disco de progresivo y un verdadero documento histórico: si, el disco exige el trabajo de quien lo escuche para inteligirlo y sí, se precisa de un gusto por las texturas musicales fuera de lo común para aquilatarlo en su justa medida. Aquí lo tiene usted, completito, pa’ que le dé vida eterna, o lo arroje al basurero del olvido. Ya será de Dios.