“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

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por Albert Weber
@AlberthusWeber

Cuando se habla de grandes guitarristas argentinos, es imposible, o por lo menos incorrecto, abordar el tema sin mencionar al grande Norberto Napolitano, Pappo. Desde sus inicios profesionales en la música con Los Gatos, la banda seminal de rock n roll tradicional en la Argentina, se veía que la carrera de El Carpo iba a ser legendaria, y no era para menos. Hoy en día, hablar de Pappo es hablar de la historia del rock argentino.

Nacido en un barrio obrero en 1950, no estuvo particularmente rodeado de un ambiente musical, pero el piano de cola de su abuela que estuvo siempre guardado en el cuarto que compartía con ella y su hermana, lo hicieron interesarse desde temprana edad por música compleja como Schubert, Liszt, Stravinsky o Beethoven. Cuando escuchó en la radio por primera vez a Little Richard, su oído cambió permanentemente, y supo en ese mismo instante que quería venderle su alma al rocanrol y dedicar su vida a solear como bestia.

En los años finales de los sesenta Pappo estaba bien curtido de participar en bandas adolescentes, y su talento guitarrero lo llevo a ser pieza fundamental de la conformación del sonido nacional, al ser uno de los miembros fundadores de Los Abuelos de la Nada, y un participante importante en el segundo disco de Los Gatos. Ambas fueron agrupaciones seminales del rock argentino, hoy consideradas de estatus verdaderamente histórico, y Pappo estuvo en ambas.

Para El Carpo llegó después la hora de hacer un proyecto propio, que plasmara su propio gusto por el blues y su voltaje escogido para expresar rock. Así nos legó al mundo Pappo’s Blues, que varió siempre sus formaciones entre 1970 y 1999. Justo antes de darle rienda suelta al proyecto en su primera alineación formal con David Lebón (bajo) y Black Amaya (batería), Pappo estuvo dando el rol por Inglaterra justo en ese mismo año inicial de la década. Se quedó en tierras anglosajonas por ocho meses, dedicándose a tocar el blues donde pudiera y haciendo contactos con los rockeros locales. En este viaje conoció a John Bonham, e incluso palomeó con el mismísimo Lemmy Kilminster, confesando para la posteridad haber estado en el momento exacto de la fundación de Motörhead.

pappo

De regreso a la Argentina, Pappo trabajó día y noche en su proyecto más representativo. Esa calidad humana y ese humor negro tan preciso y sincero fue lo que atrajo a tanto talento local donde sea que estuviera. Pappo’s Blues, además de ser una mezcla única e inolvidable de blues con rock pesado y fundar un estilo propiamente sudamericano, es indiscutiblemente el iniciador del sonido Heavy Metal en Latinoamérica. Incluso, sus alineaciones siempre fueron tan épicas que podemos considerar a la banda como un semillero de grandes artistas, que al dejar la banda se dedicaron a fundar proyectos de alto calibre artístico en su zona. Podemos poner el ejemplo de David Lebón, que inicia tocando en la primera generación de Pappo’s Blues para moverse inmediatamente a Color Humano, ser fundador de la agrupación progresiva Espíritu en 1972, y ser la representativa guitarra de la icónica Serú Girán junto a Charly García. Black Amaya tomará un camino igual de importante y ese mismo año se incorporará a La Pesada, y posteriormente será parte de Pescado Rabioso en sus dos primeros discos. La relación con El Flaco Spinetta en estos años será fundamental, pues el Pomo Lorenzo y Machi Rufino, ambos en Pappos Blues desde el 72, partirán para formar, junto con Spinetta, Invisible, la máxima expresión de rock progresivo en la historia de la Argentina. Sumando colaboraciones de León Gieco y Litto Nebia, no es descabellado poner a Pappos Blues como una de las bandas más importantes de toda Latinoamérica.

Para 1970 todo rockero consagrado sabía quién era Pappo en su país, y si no tocó con él en el resto de la década es porque sencillamente no brilló. Desarrolló su estilo en proyectos que podrían considerarse superbandas en su contexto, como Aeroblus o Riff, donde fue pionero al explorar el sonido del Heavy Metal. Justo en los primeros años de la década Pappo establece además una relación creativa de alto calibre e intimidad estética con Luis Alberto Spinetta. Ambos establecerían una postura contestataria del rock nacional, intentando alejarlo de las manías corporativas y la lógica de la industria comercial, promoviendo conscientemente un estilo original, que no fuera una copia del rock anglosajón, y, lo más importante para Pappo, que fuera esencialmente pesado.

El espíritu prolífico e impulsivo de esta etapa puede verse en la trayectoria de Pappos Blues, pero la relación entre ambos artistas quedó perfectamente plasmada en el track Era de Tontos (en referencia a los corporativos que controlaban el rock nacional) del disco Spinettalandia y sus amigos, el primer disco solista del Flaco. Esta obra se grabó sin interrupción alguna durante 30 horas seguidas, en una gran sesión con invitados de todas las bandas importantes del momento. La colaboración de Pappo, que compone y donde toca junto al Flaco, fue prácticamente un regalo para su entrañable amigo, y un testimonio musical perfecto que inmortalizó una amistad que duró poco (la estética suave y refinada de Spinetta pronto chocó con la intensidad incondicional del sonido de Pappo), pero que permeó por completo el futuro del rock argentino. (Seguir leyendo…)