«A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.» Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

por Gabriela Astorga
@Gastorgap

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Contrario a lo que podría pensarse, gracias a los estereotipos y leyendas negras por todos conocidas, la escena musical inglesa de los años 60 nos estaba hecha para los espíritus libres. Al voltear a revisar a los grandes sobrevivientes de esa época, nos enfrentamos a monstruos mañosos y perturbados que hicieron hasta lo imposible primero por matarse y luego por sobrevivir. Los grandes retornos parecieran destinados para aquellos que cayeron y se levantaron, mas no para aquellos que decidieron flotar. A este último grupo pertenece la atípica Vashti Bunyan.

Jennifer Vashti Bunyan nació en 1945 en Newcastle, aunque muy pronto se mudó a Londres. La ruta de su vida quedó marcada desde muy joven: en la adolescencia, y tras un misterioso viaje a Nueva York en que quedó prendada del Bob Dylan del Freewheelin’, Vashti decidió que quería escribir y cantar, pero sobre todo, que quería grabar un disco. La oportunidad surgiría a los 18 años, tras aprender sola a tocar la guitarra y ser expulsada de la Ruskin School of Fine Art and Drawing, en una fiesta de su mamá: ahí conoció a Andrew Loog Oldham, el representante y productor de los Rolling Stones. Sin demasiados reparos ni preparaciones, el productor aceptó grabar “Some Things Just Stick in Your Mind“, composición de Mike Jagger y Keith Richards, con la colaboración de Jimmy Page en la guitarra, quien entonces era músico de sesión en Londres. La carrera de Bunyan parecía empezar con el pie derecho, de no ser porque ella quería grabar sus propias canciones. Después de que su padre pidiera ceder (ya era mucho que hubiera logrado un contrato), en 1965 salió a la venta el single, con un lado B autoría de Bunyan como declaración de principios: “I Want to Be Alone“.

La apadrinada grabación pudo ser un éxito, salvo porque, un año antes, otra chica londinense de voz dulce había lanzado un éxito de Jagger y Richards. Pronto Vashti se convirtió en una copia de Marianne Faithfull a la que pocos escucharon.


Aún bajo la tutela de Andrew Loog Oldham, un año después, Bunyan lanzó otro single: “Train Song”/”Love Song” que tampoco atraparía al público, y causaría la separación de su descubridor. Los dos siguientes años, Vashti sobreviviría en la escena gracias a la imagen de niña dulce que le habían dejado sus dos grabaciones. Colaboró en “Coldest Night of the Year” de  The Twice as Much (la respuesta inglesa a Simon and Garfunkel), y entró de refilón en el documental sobre la escena swinging Tonite Let’s All Make Love in London, con la canción “Winter is Blue“.


Sin éxito y sin demasiadas perspectivas, Vashti se negó a buscar un trabajo y decidió vivir en el único sitio para el que no necesitaba dinero: el bosque. Junto con su pareja de entonces, Robert Lewis, hizo un pequeño campamento en unos arbustos. Después de ser desalojados, compararon una carreta tirada por un caballo para ir a las Islas Hébridas en busca de la comuna hippie que Donovan nunca acabaría de fundar. En el camino escribió, junto con Lewis, algunas de las canciones que conformaron su primer LP, Just Another Diamond Day, que vio la luz en 1970, producido por Joe Boyd (productor de Pink Floyd). La tercera fue la vencida: aunque con buenas críticas, el disco no tuvo más eco en el público que sus anteriores grabaciones. Así se consumó la retirada de Vashti Bunyan de la música, se fue a vivir a Irlanda y luego a Escocia para ser ama de casa durante 30 años. (Seguir leyendo…)