“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

The Chicago Women’s Liberation Rock Band y the New Haven Women’s Liberation Rock Band

por Iván Cruz Osorio
@IvanCruzOsorio

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Es incontrovertible que el rock en inglés ha contribuido a moldear a nuestra sociedad. En efecto, el rock es la primera manifestación musical puramente juvenil. En que se marcaba irremediablemente la brecha generacional entre padres e hijos. Una endiablada forma de identidad que salía inmediatamente del molde conservador de las sociedades traumatizadas de las posguerras. Pero hay que preguntarse si el rock era una manifestación para todos los jóvenes rebeldes y subversivos. La respuesta franca y lépera es que no. Mucho menos como una expresión sediciosa de la juventud femenina. Mujeres con tremendas voces en el blues, jazz, R&B, soul y rock pagaron con mucho o poco olvido, paga inequitativa, discriminación racial y de género, el hecho de involucrarse en el cerrado circuito, eminentemente masculino, de la música para las juventudes liberales. Es el caso de las bluseras: Ma Rainey “Madre del blues” (1886-1939), Bessie Smith (1894-1937), Alberta Hunter (1895-1984), Ethel Waters (1896-1977), Big Mama Thornton (1926-1984), que si bien influyeron a mujeres con mayor reconocimiento como Billie Holiday y Ella Fitzgerald, nunca obtuvieron laureles al mismo nivel que sus pares generacionales masculinos, pese a su indiscutible valía artística.

En los años 60, los grupos de rock masculinos eclipsaban casi cualquier manifestación de las mujeres, con grandísimas excepciones como Odetta, Nina Simone, Etta James, Aretha Franklin, Joan Baez, Grace Slick, Janis Joplin. Esta nueva generación de intérpretes y compositoras estaría en sintonía con la segunda ola del Movimiento de Liberación Femenina en los Estados Unidos, que llevaba como entandarte una gran variedad de temas como la desigualdad laboral, la sexualidad, la familia, los derechos en la reproducción, etcétera. Para ello se formaron diversas organizaciones como la National Organization for Women (NOW), el Movimiento pro Derechos Civiles de las Mujeres Afroamericanas, así como los grupos radicales: New York Radical Women y las Redstockings, que resolvieron tomar acciones confrontativas con el gobierno, tomando por asalto a los comités legislativos que discutieran leyes que involucrarán el cuerpo y vida de las mujeres, como la reforma a la ley de aborto.

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El ala artística de estos grupos tenía entre sus filas a poetas como Adrienne Rich, Marge Piercy y Lucille Clifton, así como artistas visuales y músicos. Las chicas músicos hastiadas de letras machistas en el pop y rock como “Run for your life” de The Beatles: “Well I’d rather see you dead, little girl/ Than to be with another man”, o “Under my thumb” de The Rolling Stones: “Under my thumb/ She’s the sweetest, hmmm, pet in the world”, deciden hacer una banda con letras cargadas de un feminismo militante. Así Susan Abod (bajista, voz), Sherry Jenkins (guitarra, voz), Patricia Miller (guitarra, voz), Linda Mitchell (manager), Fania Montalvo (batería), Suzanne Prescott (batería), y Naomi Weisstein (teclados), forman The Chicago Women’s Liberation Rock Band y coinciden con otro grupo de chicas de New Haven que fundan The New Haven Women’s Liberation Rock Band. Ambas bandas tocaban en concentraciones, mítines, marchas, asambleas, hasta que en 1972 graban el álbum Mountain Moving Day, disco que musicalmente se movía entre ritmos como el rock, el jazz y el blues clásicos, pero que en las letras contenía una declaración política femenina absolutamente rabiosa e inédita en la música popular. Por ejemplo “Shotgun”.

En esta rola en contra el acoso masculino y el trato inequitativo, se incita a las mujeres a convertirse en una arma, en su propia arma y actuar, confrontar.

En “Secretary” hacen un amargo examen de cómo las secretarías se han doblegado ante el machismo de sus jefes y las convocan a rebelarse de su lastimosa zona de confort.

En “Sister witch” se manifiesta la fuerza del movimiento de liberación femenina y se pide fuerza y coraje a las militantes para seguir adelante.

En 1973, un año después de publicar este disco, tanto The Chicago Women’s Liberation Rock Band y the New Haven Women’s Liberation Rock Band se desintegran en mucho porque una de las compositoras y líder, la tecladista Naomi Weisstein se fue a radicar a la costa Este. Su legado es visible en cantantes como Patti Smith, Joan Jett, Debie Harry, y bandas femeninas como las que integraron el movimiento punk Riot Grrrl.

El rock a partir de manifiestos políticos en sus letras como el de estas bandas trascendió más allá del mero divertimento y estructuración estética para ser realmente una expresión viva de su época. Las Women´s Liberation representan de manera bronca y sin concesiones el posicionamiento feminista en el rock en un mundo que sigue siendo eminentemente machista.