«A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.»– Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

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Baby, that is Rock and Roll: Jerry Leiber y Mike Stoller

por Víctor Benítez
@VictorH_Benítez

El breve paso del Rock por la historia de la música ha estado plagada de notables injusticias. Abundan los ejemplos de artistas nunca reconocidos, abusados, estafados; o por el contrario, de trabajos y creadores mediocres elevados a categorías de leyendas de la música. Dedico esta entrega de #PecesSueltos a una historia de injusticia, peculiar entre todas. Los protagonistas no pudieron ser más exitosos en su tiempo; su música ha sido escuchada por millones de personas en todo el globo; y al menos en la historia de la cultura popular norteamericana, se trata de una obra ya instalada en la psique de las personas. Sin embargo, pocos son quienes pueden asociar los nombres de Jerry Lieber y Mike Stoller a la obra de la que ellos fueron creadores.

A inicios de la década de los cincuenta y hasta el arribo de los Beatles en 1963, el Rock era un mundillo dominado por los ejecutivos y los productores. El trabajo de los artistas, salvo contadas excepciones, era meramente interpretativo, y no autoral. Los grupos se confeccionaban a partir de las necesidades que demandaba el mercado siempre creciente de adolescentes. Lieber y Stoller dominaron esos años como ningún otro productor. Ambos se encargaban de escribir las letras, componer arreglos, producir los discos y hasta comercializarlos en sus primeros años de carrera.

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Jerry Leiber nace en Baltimore y Mike Stoller nace en Long Island, Nueva York en el mismo año, 1933. Ambos judíos y blancos, crecen en ambientes muy parecidos. Leiber pasa sus primeros años en un barrio predominantemente negro en Baltimore y Stoller, desde muy pequeño se mantiene cerca de ambientes interraciales. Ellos un ejemplo extraordinario de que el dogma religioso no puede con la exposición a la cultura.

El influjo de la cultura y la música negras tienen un poder cautivador en ambos. Lieber comentó en una entrevista a Rolling Stone: “Yo me sentía negro. Era negro en todo lo que hacía. Y quería ser negro por muchas razones. Eran mejores músicos, eran mejores atletas, no eran recatados con el sexo, y sabían disfrutar de la vida mejor que la mayoría de las personas.” Con apenas 17 años, la pareja se conoce en Los Angeles donde Lieber trabaja como en una tienda de discos y Stoller, como pianista de Jazz y Rhythm and Blues y de inmediato comienzan a trabajar en canciones originales. En 1951, Lieber & Stoller estrenan su primera colaboración con un cantante de Blues, Jimmy Witherspoon, “Real Ugly Woman”.

Ambos creían en su trabajo como una continuación de la tradición del Blues y su devoción al género les conseguía incluso ser bien recibidos por los conocedores y el público negro. De inmediato consiguen nuevos trabajos para bluseros de vieja cepa como Charles Brown y Big Mama Thornton. De ésta última, Leiber comenta: “Vimos a Big Mama Thornton y me dejó helado. Parecía la mujer más grande, ruda y descarada que pudieras ver (…) y tenía todas esas heridas por toda la cara. Tenía que escribirle una canción que expresara básicamente, “¡vete a la mierda!”. ¿Pero cómo lo haces sin decirlo de esa manera? ¿Y cómo hacerlo a través de una historia?

Escribir canciones para artistas de blues y producirles álbumes alcanzó para que ambos costearan su propia compañía: Spark Records. Pronto, las canciones de Lieber & Stoller consiguen amplia difusión en las estaciones de radio negras, y cierta discreta penetración en las radios para el público blanco. Jerry Wexler, dueño de Atlantic Records en aquellos años, compra Sparks Records y contrata a ambos jóvenes productores. De pronto, ambos tienen acceso a todo el espectro de la radio gringa. Y así, consiguen darle vuelo al entonces naciente género del Rock.

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En este punto, Lieber y Stoller dan un giro estilístico a su música. Continúan trabajando con grupos negros, pero se decantan por un Rythm & Blues más asequible al gran público. Sus canciones trataban de las presiones de ser adolescente en una sociedad rígida y timorata, los arreglos de las canciones también tuvieron un cambio sustancial: las melodías eran más dulces y casi invariablemente invitaban al baile. Para algunos, la explotación que hicieron Lieber & Stoller de la tradición negra en el Pop sepultó para siempre al Blues de vieja escuela; había de mandarlo a la horrible categoría de género de culto. Aquellos fanáticos del viejo Blues, percibían al género que estos chicos ayudaron a cimentar como una versión ramplona y deslactosada del real thing. Para otros en cambio, el trabajo de Lieber y Stoller allanó el camino para que por primera vez en su historia, Estados Unidos tuviera una voz única. La sensibilidad del Gospel, el Blues y el Jazz se colaron en el mainstream gringo, entiéndase las clases medias blancas, a través de los oídos de adolescentes aburridos y reprimidos. A mi juicio, sacrificar un poco de autenticidad por una exposición masiva no fue un trato ruinoso en las manos de Lieber y Stoller. Se podrá discutir y objetar el camino que tomó la música negra en los años por venir, pero no cabe duda que personajes como Beyonce, Kanye West, y en su momento Prince, le debieron parte de su éxito aquellos dos chicos judíos y blancos.

Sin embargo, quien le debe todo a Lieber y Stoller es otro chico blanco y continuador (?) del blues: Elvis Presley. Éste graba en 1956 una nueva versión de “Hound Dog” para mandar al olvido con su difusión masiva la versión pionera de Big Mama Thornton. A pesar de que la pareja de productores inicialmente no tenían mucho respeto por el trabajo de Presley, deciden entregarle varias canciones más para convertirlo en el fenómeno comercial que habría de ser. (Seguir leyendo…)