“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick.

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

por Albert Weber
@AlberthusWeber

San Valentín ya pasó una vez más, y con él se fueron los efímeros caprichos superficiales y pseudo-detalles de múltiples generaciones criadas emocionalmente por Friends y Disney. Nos cague o no la fecha, inevitablemente nos vemos remitidos a la reflexión, más que sobre el cariño y el compartir, o el estar y morir solos, o la amistad (que a nadie en realidad le importa), o incluso sobre el consumismo y su inherente decadencia, pensamos sobre un tema central entorno a esta fecha que conjunta todos sus referidos placeres y tabús, confianzas e inseguridades, esperanzas y miedos: el sexo.

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Lovage fue un repentino proyecto musical ideado por el productor de hip hop Dan The Automator (Gorillaz, Dr. Octagon, Deltron 3030) y el título de su único álbum refiere muy claramente entorno a qué gira todo su concepto: Music to make love to your old lady by. No hay que dejarse engañar por el falocentrismo fácilmente interpretable en el nombre, pues el disco, aún más allá de representar de una manera nada sutil y completamente brillante las fantasías sexuales arquetípicas de la sociedad occidental contemporánea, es a su vez un reflejo, y tal vez también una crítica, de los deseos más reprimidos de nuestra modernizada pero tradicional, liberal pero traumada, y siempre freudiana psique colectiva.

Acompañado en las voces por el multifacético Mike Patton (Faith No More, Mr. Bungle, Tomahawk, Fantômas) y la talentosa y sensual Jennifer Charles (Elysian Fields), y en la tornamesa y musicalización por Kid Koala (también Deltron 3030 y The Slew), Dan The Automator recrea, bajo el formato de un disco concepto, los consejos y anécdotas del campeón sexual Nathaniel Merriweather, personaje creado previamente para la banda conceptual de hip hop Handsome Boy Modelling School, la cual fundó junto con Prince Paul (Stetsasonic, RZA, Gravediggaz). El concepto como tal no narra una historia lineal, ni mucho menos personifica en algún sentido una psicología más profunda en el personaje, pero sí logra recrear, a través de un trip hop alternativo y algo ácido, atmósferas, situaciones sonoras y sensaciones de un claro tinte erótico.

Tal vez lo que más claramente evoca en el receptor, y una de las intenciones más perceptibles en toda la obra, es el recuerdo. ¿Quién no se remitirá a sus memorias más íntimas sobre las primeras experimentaciones sexuales durante la adolescencia en Everyone has a summer, ese verano que nadie quiere olvidar? Serán pocos los que no se reirán con el humorístico diálogo sobre el miedo del embarazo o contracción de cualquier ETS en Herbs, Good Hygiene and Socks. ¿O quién podría no estremecerse con las sensuales notas iniciales y la posterior lista de fantasías prohibidas en Sex I’m a?

De su disco único, Lovage sólo publicó dos videos, los cuales tienen versiones editadas y moralmente recortadas de las versiones más largas del disco (aún así por pequeñitos momentos sí llegan, un poco, al NSFW). El tono paródico del fetichismo en Book of The Month y de la cultura sexual cabaretesca más tradicional de décadas anteriores en Strokers Ace otorga un tono audiovisual diferente, pero que no deja de ser interesante. Sin embargo, para entrarle a la experiencia de sonorización erótica más directa y seria, el escucha debería remitirse a las versiones uncut del disco.


En el fondo, a pesar de la superficialidad e intrascendencia de esta susodicha fecha, y del insípido sabor de boca que deja su unilateral intención comercial, escuchar a Lovage nos demuestra que todos estamos locos, todos estamos solos, y nadie está auténticamente satisfecho. El placer, en todo su significado, funge como un hemisferio individual, y su verdadera realización se esconde en los recovecos secretos y más íntimos de cada persona, ignorando siempre las categorías temporales de la moral y del buen gusto. Eros siempre palpitará en las partes, a veces más obscuras, de nuestro subconsciente, y su última y total manifestación dependerá del atrevido, del pervertido, del malformado y del socialmente tullido, en última instancia, del que nunca tuvo miedo.

*PD: La versión instrumental del disco es una experiencia completamente distinta, pues en cada canción los arreglos están cambiados para hacerlo una experiencia auditiva más inmersiva, de sensualidad pura, y sin distracciones conceptuales o líricas. Acá dejo la versión definitiva para compartir entre más de una persona, ente o ser vivo:

“This is the strangest music to make love to…”