Ser voluntario en un museo o en alguna institución es algo que todos deberíamos de hacer alguna vez en la vida, ya que después uno encuentra más interesante el trabajo del día a día, con más chispa e ilusión. Después de ser voluntarios tendemos a motivarnos y buscamos dejar algo en el otro, en el ámbito que más nos guste o donde más estemos cómodos.

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Aquí, algunos beneficios del voluntariado en museos, asociaciones u otras instituciones afines:

En primera instancia, uno valora mucho el tiempo y obtiene a cambio conocimientos o la satisfacción de apoyar a la gente o proponer soluciones alternativas a lo que se ha estado manejando en dicho lugar.

En segundo lugar, se entienden los procesos internos que existen en la instancia, los hace cercanos, la mirada cambia y comienzan a comprenderse situaciones que antes parecían invisibles o simplemente no lucían suficientemente importantes como para fijarnos en ello. Así que como lección aprendemos que cada detalle es sobresaliente y afecta la cadena de valor que se está trabajando dentro.

En tercer lugar, las experiencias que se viven dentro de un voluntariado son millones, y día a día se aprende algo distinto. En el caso de los museos, resulta valioso estar cerca de las obras, y poder comprender los lenguajes del arte, de la historia, de la museografía, museología y materias afines, así como los porqués de su distribución y acomodo dentro del espacio, siendo una satisfacción que no sólo los expertos pueden aprender, sino que un programa de voluntariado te lo permite.

LA NOCHE DE LOS MUSEOS 2015

Por último, se obtienen múltiples beneficios, entre ellos, el conocer a gente relacionada completamente con los temas dentro del ámbito en el que nos desenvolvamos, lo cual ayuda a que comprendamos más sobre lo que se exhibe y lo que se forja al interior de la institución.

Un voluntariado se puede hacer tanto al interior como al exterior del país, lo único que se tiene que hacer es estar al pendiente de las convocatorias, desde temas de salud, artísticos, sociales u otros. Lo que falta son voluntarios que decidan donar el tiempo en dichas actividades.

Sólo queda una cosa más, que la filantropía o el arte de actuar por el bien de las personas mueva al mundo no significa que las instituciones se aprovechen de ello para no recompensar a profesionales que han dedicado su vida a ello. Más que un suplemento, tanto profesionales como voluntarios son un complemento, abriendo a que las posibilidades se multipliquen y sean infinitas.

En este #MesDeLosMuseos, felicidades a cada uno de los voluntarios dentro de las ellos, personas por las que se logran hacer todos los proyectos y cuyo corazón espera a cambio la confortabilidad de atravesar el tiempo-espacio apoyando a los demás; de esta manera el aspecto de la empatía hace que veamos en el otro un aliado y no un enemigo, dentro de la sociedad en continua competencia y productividad.

Ingresa al sitio web de cada uno de los museos y busca las convocatorias. Por ejemplo, el MUNAL, el Museo Franz Mayer , San Ildefonso, Laboratorio Arte Alameda, y muchos más, cuentan con convocatorias abiertas todo el año.