Hace algunos días tuve la oportunidad leer una carta dirigida a la artista plástica y promotora independiente de arte, Lorena Wolffer, que me llegó a través de un amigo gracias a un link que contenía dicho mensaje. Este texto me llegó el día que fue inaugurada la exposición Expuestas: Registros Públicos de Wolffer en el Museo de Arte Moderno (MAM).

El trabajo de Wolffer nos muestra las acciones y obras que se han llevado a cabo en contra de la violencia hacia las mujeres, un trabajo que inició en el año 2007 y terminó en el 2013. Son 13 proyectos que involucraron a miles de mujeres en espacios públicos, mismos que conciben como espacios tanto de agresión como de resistencia. En otras palabras, el trabajo artístico de Lorena pretende llevar al público a la reflexión sobre los hechos violentos en los que nos vemos envueltas las mujeres en la vida diaria.

Ahora bien, inicié este texto diciendo que tuve la oportunidad de leer una carta que le fue enviada a la artista, dicha carta es una denuncia hecha por una trabajadora del museo que fue agredida sexualmente por un compañero de trabajo. En esta denuncia, la mujer violentada explica lo que ha pasado con el suceso y el caso omiso que hasta ahora han hecho las autoridades del museo.

Lorena ha replicado la carta y ha mostrado apoyo a la mujer ofendida, sin embargo, no se ha sabido nada (o al menos no me ha llegado información del caso) sobre las acciones legales que ha emprendido el museo para castigar al agresor y proteger a sus empleados (no sólo mujeres).

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Este suceso deja espacio para pensar en las instituciones y en el doble discurso que manejan, según lo plasmado en la misiva  y en la respuesta que la artista emitió, misma que sólo se limitó a demostrar su apoyo sugiriendo a la mujer agredida dirigirse a las autoridades pertinentes e invitándola a participar en la exposición donando un objeto o dando su testimonio, nada más.

No sé cuál sea su reacción pero yo esperaba más de Wolffer, no sólo porque en su trabajo denuncia la violencia hacia las féminas sino porque es mujer, porque es humana y debe indignarle que en el recinto donde ella está presentando su trabajo artístico se cometa lo mismo que ella denuncia.

No he ido a visitar la exposición pero puede ser una buena oportunidad de manifestar el apoyo y exigir respeto por el cuerpo del otro, no sólo de esas mujeres cuyos nombres y rostros no conocemos, que son la base y fuerza del trabajo de Lorena Wolffer, sino para que se haga algo al respecto con los y las trabajadoras de esta y otras instituciones que son víctimas de agresiones sexuales y de otra índole.

Les dejo el link de la carta para que lo lean y expresen su opinión al respecto: http://www.trama-mag.mx/carta-a-lorena-wolffer/