En medio de un helado invierno, cinco amigos van luchando contra el frío paralizador mediante la quema de los libros que han atesorado durante toda la vida. Hasta que los tomos de teatro son los únicos restantes para incinerar, es cuando la llama los moverá por dentro para entender que el tiempo que han desperdiciado bien podría encontrar provecho si se dejan llevar y buscan aquel ideal en común, encontrar a un tal Antón Chéjov, por ejemplo, para que les indique cual es el sentido real de vivir. Aunque esto implique un viaje hasta Rusia.

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(fotografía de www.helenico.gob.mx)

Tras un estreno como parte de los resultados de las Incubadoras de Grupos Teatrales de TeatroUNAM, esta obra, del Colectivo Eutheria Teatro, habita ahora una merecida temporada en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico. Bajo la dirección de Luis Ángel Gómez, esta (junto a Las Musas Huérfanas) es sin duda una de las joyas imperdibles de este año, en cuanto a teatro se refiere.

Construida desde un dedicado y delicado ejercicio, esta obra confronta la cuestión del sedentarismo espiritual bajo la línea del amor al teatro. Cinco personajes con personalidades conflictuadas atravesando las inclemencias del tiempo sin nada más que el uno y el otro a cada lado, son la vía para reflejar las inseguridades, miedos y necesidades al abandonar la zona de confort personal para encontrar la realización.

A través de este tratado poético sobre la movilidad, la historia va confrontando con destreza el condicionamiento humano sobre su trayecto en la vida como ser gregario, y el cómo la apatía y la falta de arrojo logran congelar el ímpetu de continuar.

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(fotografía de www.helenico.gob.mx)

Los personajes que la dramaturgia de Talía Yael dibuja son seres comunes, todos sufren por amor de una u otra forma, pero lejos de abandonarle para cesar el dolor, buscan darle la vuelta a ese sentimiento. Una de las muchas lecciones que vale la pena tomar de la escritora.

Gracias a la atinada dirección (a la cual habrá que seguirle la pista con detenimiento a futuro) el montaje va creciendo a cada escena, llevándose entre su narrativa la atención absoluta y entrega de la audiencia, en un trabajo conjunto logrado por la iluminación y escenografía de Jesús Giles y las espléndidas actuaciones de Carolina Berrocal, Héctor Sandoval, Jorge Viñas, Nareni Gamboa y Talia Yael.

(fotografía de www.helenico.gob.mx)

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Abandonar lo que nos impide seguir, teniendo en claro los objetivos que tenemos es lo que nos hará libres de nosotros mismos. Responsabilizar al sillón, por nuestra felicidad, no tanto. Su naturaleza es inerte, la del hombre es como el teatro: movimiento y expresión constante.

Este gran montaje construye un poderoso acto de teatro auténtico, hecho desde su vena más pura con dedicación y atención a todos sus detalles. En momentos como este, donde la sociedad pone en tela de juicio el concepto de la palabra que le da nombre, así como el de “comunidad”, es necesario dar una cierta mirada a propuestas como esta que motivan a tomar acciones desde lo personal para generar un cambio benéfico para todos.

Todos los miércoles a las 20:30 hasta el 17 de mayo. Costo: $180.