Dromómanos es una productora de proyectos periodísticos que hasta la fecha se ha enfocado en América Latina. Su primer proyecto fue una investigación sobre narcotráfico, en 18 países desde Estados Unidos hasta Chile, que derivó en el libro Narcoamérica.

Ahora emprenden En Malos Pasos, proyecto que busca adentrarse en el fenómeno del homicidio. A lo largo de un año viajaran por los 7 países con los números de asesinatos más altos de América Latina. (Brasil, Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala y México). Platicamos con Alejandra Sánchez Inzunza y José Luis Pardo Veiras sobre el proyecto.

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«Empezamos el proyecto con la idea general de saber por qué en América Latina nos matamos tanto, somos más o menos un 8 % de la población mundial y concentramos más de 1/3 de los homicidios a nivel mundial. Han muerto asesinadas, en América Latina, 2.6 millones de personas en los últimos 15 años. En el siglo XXI en todas las regiones del mundo han disminuido su tasa de homicidios y aquí hemos aumentado».

«El continente está muy divido entre aquellas personas que nunca han visto una escena del crimen y las personas que ven demasiadas. Es fácil no mirar el homicidio si vives en determinadas zonas, en determinadas burbujas sociales y es muy difícil continuar a pesar de que en tu barrio se estén matando un día y otro día y otro día».

Su intención es desmitificar las respuestas fáciles a un fenómeno tan complejo que muchas veces abarca más allá del tráfico de drogas; encontrar qué nos une como continente y qué nos separa, cuáles son los problemas comunes y cuáles son las particularidades de cada país.

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«Dividimos el proyecto en preguntas: por qué matamos, por qué morimos, cómo sobrevivimos y por qué luchamos. Cada entrevistado es una de esas preguntas; un policía puede ser un por qué matamos o depende del caso del testimonio puede ser un por qué luchamos. Lo que queremos justo con esas preguntas es mostrar que podemos ser más de una cosa. Replantear esto de víctima, victimario, asesino, entender más allá las circunstancias sin un juicio de por medio».

«Los testimonios siempre están contados en primera persona, porque al final nosotros somos intermediarios. La intención es darle un protagonismo directo a esa persona para que el lector puedea empezar a construir en su mente otra narrativa de esta violencia».

«Después de Narcoamérica, tuvimos reflexiones sobre el papel del periodista. De hasta dónde estamos haciendo bien, hasta donde estamos llegando, de si nuestras historias conmueven, de si estamos contándolo bien. Antes de arrancar el proyecto teníamos claro que la historia que íbamos a contar no iba a acabar en nosotros, no iba a acabar en un libro, en una crónica, en un reportaje. Queríamos hacer algo más interesante, algo más interactivo. En Malos Pasos está pensado para crear una comunidad que participe y que nos dé la visión de la violencia que ellos tienen».

Cualquier persona puede participar rellenando un cuestionario que deriva en diferentes interacciones: desde un chat, un café, una charla en una universidad, una reunión en la cual ellos puedan aportar algo, su historia, su análisis, sus comentarios. «Porque al final es eso, es ir todo el año construyendo una red, y una narrativa del homicidio.»

La intención es que En Malos Pasos sea una investigación periodística transmedia, incluyendo fotos, texto, animación, video, audios, instalaciones, presentaciones, dejando también que a lo largo de este año el proyecto vaya mutando. En la página se abrirá un blog en cual se publicarán entradas de detrás de las escenas, reflexiones que quizá estén fuera de los testimonios y crónicas, además de un mapa en el cual se podrá seguir la ruta recorrida por Dromómanos.

instinto de vida

«En Malos Pasos es parte de una campaña para la reducción de homicidios que se llama Instinto de Vida en la que participan 30 organizaciones de estos 7 países, de la cual hoy Dromómanos forma parte. En estos países las ONG’s están actuando, haciendo acciones concretas para combatir el homicidio. La idea de esta campaña es que en los próximos 10 años se reduzca un 50% los homicidios, esto nos entusiasma mucho ya que no solamente es un parte periodística sino que hay una parte de acción que no tiene que ver con el periodismo pero que se complementa y que puede llegar a otro tipo de soluciones.»

«Este tipo de proyecto lucha un poco contra la normalización de la violencia, que si bien es un mecanismo de defensa o es algo evidente, tenemos que tener  más conciencia de que no es normal. Llevamos muchos años contando nuestros muertos y algo está fallando, debería ser alarmante que mueran tantas personas, debería de ser alarmante que seamos la región más violenta del mundo, debería ser alarmante que entre las ciudades y los países más violentos del mundo casi todos sean latinoamericanos.»