Un huacal es un objeto sencillo pero sumamente práctico, su función es mantener unido aquello que se elija, desde un alimento hasta una emoción. Por su practicidad, puede convertirse en un librero lleno de ideas o en una mesa de trabajo. Tiene la cualidad de transformar su diseño, de mutar su forma, pero sobre todo, de adecuarse a las necesidades de cada individuo.

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Fotografías de El Huacal (Facebook)

Bajo esta filosofía, Marco Albert y Gabriel Elías, dos viajeros que llegaron a la ciudad de Oaxaca debieron enfrentarse a la decisión de aquellos que llegan a un nuevo lugar: ir con su trabajo y presentarse de puerta en puerta u organizarse para comenzar a maquinar sus propios sueños. Tomando como premisa la segunda opción, formaron El Huacal, un espacio dedicado a la exposición de música experimental y arte sonoro. Con el objetivo de impulsar las inquietudes artísticas de la ciudad, pero también de ser trampolín para el talento de todo el Estado y dedicarse no sólo a “importar” artistas provenientes de la Ciudad de México o de otros sitios, sino dar salida a aquello que de Oaxaca está emergiendo.

Marco Albert, italiano, llegó a la música electrónica en los años 90s, con las primeras computadoras, pedales y los aparatos y equipo electrónico de aquella época. Después de dos o tres años de ensayo formó el colectivo Otolab en Milán; un experimento sociocultural-artístico que sigue vivo. Posteriormente surgieron otros proyectos, aunque su primer acercamiento con la improvisación fue con un trío en Milán que se llamó Newton 20-60.

«Cuando llegué a Oaxaca, hace tres años, el primer año fue como turista, porque no me percate de lo que pasaba, cuando percibí que había vida artística me di cuenta que faltaba música nueva. Hay mucha música en Oaxaca: jazz, folklórica, rock, etc. Había mucha música. En ese entonces el Museo de Arte Contemporáneo (MACO) organizó exposiciones e instalaciones alrededor del sonido; sin embargo, faltaban lugares a dónde invitar a la gente a tocar, así, me vino la idea del Huacal para enfocarme a la música nueva. Ya había contactado gente en el D.F. y con el apoyo económico del MACO pudimos empezar a plantear algunas serie de conciertos de música experimental”.

Por su parte, Gabriel llegó del DF hace 7 años a la ciudad de Oaxaca:

«Soy traductor y editor, pero Oaxaca es muy pequeño en este aspecto. La música es algo que siempre ha estado en mi vida como coleccionista; el asunto de la música experimental fue algo que viví en solitario y después empecé a conocer gente a fin. Ahora estoy haciendo cosas con la computadora y sampleos y con máquinas, el mundo de la electrónica te permite llevar a cabo ideas que uno tiene en mente y que de repente es difícil llevar a cabo cuando no te dedicas a la música oficialmente sino a darle a otras cosas. Gradualmente la vida fue cambiando, encontré a Marco poco después de que fundó El Huacal, había muchas cosas en común: el interés por la música instrumental, que al principio parecía que nadie estaba interesado, el interés por desarrollarla y afinidades al respecto sobre cómo trabajar. El Huacal y la escena de Oaxaca han permitido que muchos de nosotros que no somos oficialmente músicos podamos hacer música electrónica, improvisación electroacústica con espacios cada vez más disponibles».

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Melí Meló platicó con Gabriel y Marco acerca de la comunidad artística en Oaxaca, las redes y vínculos que quieren crear y los retos que implica la apertura de nuevos espacios en una cultura tan arraigada en la tradición como lo es la oaxaqueña.

Mónica Sorroza (MS): La comunidad artística de Oaxaca no es notable a primera vista, ¿es un grupo sólido o es una escena que va y viene? ¿Qué tan simple o complejo es para El Huacal que artistas se presenten?¿O es algo orgánico, muy natural?

Gabriel (G): La comunidad artística que uno puede ver ahorita es muy inestable, muy diversa y muy contradictoria en sí. Oaxaca es una gran contradicción de fuerzas, muy fértil en la cuestión artística, pero eso no quiere decir que sea en escena o un movimiento armónico donde todo mundo confluya.

[…] En El Huacal, aunque no somos los únicos, trabajamos con recursos propios. Es una escena tan interesante como contradictoria. Hay poco dinero, fluye poco, estamos en un año difícil para la cultura en Oaxaca. Hay cuentas no claras de las líneas oficiales y eso nos ha llevado a nosotros a estar activos en este escenario en lugar de quejarnos. Es interesante porque confluyen muchos espacios independientes que están gestionados por gente sin burocracia. La avidez de los recursos nos ha llevado a encargarnos de las cosas. La autogestión y la solidaridad son muy importantes; pero también hay conflictos.

MARCO (M): Oaxaca es multicultural pero no es el D.F. ni Berlín, tampoco París, es una realidad con características muy específicas: es muy viva por un lado, pero por el lado de la música nueva, debido a su lugar geográfico y momento histórico, Oaxaca es un lugar muy atrasado – aunque hay disciplinas artísticas paralelas que se mueven mucho–. Nosotros encontramos unos cómplices en Tierra Independiente que es un espacio manejado por una pareja de amigos, coreógrafos y bailarines. Con el tiempo, nos dimos cuenta que hay un movimiento fuerte alrededor de la danza contemporánea, entonces nos dimos cuenta que para poder trabajar hacia la creación de una escena es más interesante enfocar la improvisación a donde puede confluir el sonido, la danza, la poesía; un lugar más libre que no sea tan específicamente enfocado a una disciplina o a otra, esto va a crear una escena más consciente de la herramienta de la improvisación, en donde pueda confluir el mundo de la música nueva de Oaxaca.

Si bien en México, D.F. se organizan festivales, llegan extranjeros y hay mucho contacto entre los artistas locales, que son artistas de nivel nacional pero también internacionales, aquí todavía se padece una especie de colonialismo de defeños, y ellos llegan porque los invitamos. Digamos que otro objetivo es exportar producto oaxaqueño, en el área de la música. Que chido que vengan los defeños pero queremos exportar algo al D.F. que sea de Oaxaca, eso sería una señal de que hay una escena.

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MS: Me pueden hablar de los links que hay en Oaxaca: Espacios que estén abriendo la puerta para nuevas generaciones, ¿cuáles son sus aliados en la ciudad?

M: Algunos espacios independientes y algunos espacios institucionales. Estuvimos organizando este año los eventos en espacios que nos daban posaba, porque nosotros no teníamos sede, en el MUPO (Museo de los Pintores de Oaxaca), La Jícara es otro aliado de siempre, La Locomotora que, como el Huacal es un lugar independiente recién abierto. Hay lugares que abren y a los dos meses cierran. La Jícara es más estable pues hay una red de gente que nos conocemos del D.F..

G: En cuanto a los espacios públicos depende de las administraciones, depende de quién está, pero ha habido siempre buenas alianzas: la Biblioteca Pública Central, y estamos empezando a trabajar con la Biblioteca Henestrosa.

M: Es típico de Oaxaca que los espacios independientes trabajan para suplir la ausencia del apoyo estatal, eso es bueno, la idea de independencia no es ir en contra del apoyo estatal. Si se puede trabajar con instituciones: chido, porque es dinero público que existe para apoyar este tipo de iniciativas. Sin embargo, lo típico de Oaxaca es el trabajo comunitario; no es un proceso que fluya y que funcione bien pero hay diferentes espacios independientes con características diferentes que están empezando a apoyarse el uno con el otro […].

G: Queremos resaltar también que mucha gente que estamos aquí ya pasamos por las broncas institucionales o por problemas con otro tipo de colectivos que por ser independientes no funcionaron. Hay experiencias de los dos lados y no queremos repetirlas. Queremos trabajar más profesionalmente en el sentido de que nos encargamos de todo nosotros y podemos decir que también es una red de personas, no solo de espacios.

Por otro lado la música experimental es una cultura en ciernes, si hay gente que la hace y la percibe, a lo mejor no hay mucho público, pero sí hay intercambio de producción que alimenta la escena de la música experimental y hay que romper mitos.

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MS: ¿Cómo los recibe el público de la ciudad?

M: En general bien. El público es un terreno ambiguo porque nosotros somos el público, somos los organizadores. El público depende de la especificidad de Oaxaca, mucha gente vive el centro de Oaxaca: es el lugar en donde vas al cine, al museo, a chupar, a escuchar conciertos y hay bastantes espacios independientes. Cuando estábamos afuera del centro era muy difícil, estoy hablando a cien metros, del periférico en el barrio de Xochimilco, ahora estamos en M. Bravo, entre Unión y Crespo. […] Decirte que haya un público específicamente interesado en la música nueva o en la improvisación, eso todavía no, pero hay un proceso interesante: el público se tiene que crear y la misma gente que participa como invitados, como performance, como bailarines, tienen que aprender que si tú no eres público no te puedes quejar de que cuando hagas algo no haya público. Volvemos al principio, Oaxaca no es París ni Berlín, no hay millones de personas ni miles interesados en lo que hacemos. Hay una población limitada, hay mucha gente haciendo cosas y a veces el público se divide entre las cuatro-seis iniciativas que se presentan en la misma noche. Hay muchas galerías, muchos pintores, mucho arte plástico, hay mucha fotografía; hay muchos artistas y el público a veces sigue el trending, el fasihon, el nombre, lo cool, eso es un parámetro que hay que tomar en cuenta.

MS: Me parece que la música experimental tiende a un cierto rechazo. He escuchado comentarios como: “Eso no es música”. Además, falta información de los artistas. Creo que es una cuestión de que no hay suficiente educación para la música experimental. Hace diez años no se hablaba de ellas, quizás había jazz en la nueva babel , pero no mucho, no tanta experiemtación.

M: Es cuestión de tiempo, hay diferentes parámetros que a veces son inexplicables; el MACO, por ejemplo en donde fue Umbral, es un lugar muy céntrico. Umbral fue empezando las vacaciones de los días de muertos, entonces entra mucha gente, lo cual no quiere decir que la gente fue a ver Umbral; se quedan ahí y que chido porque ven cosas interesantes, escuchan sonidos que nunca habían escuchado, sobre todo si son bien curados. Pero eso no quiere decir que haya un público y una cultura para la música nueva en Oaxaca. La realidad es que hay poco público, a los mismos músicos hay que moverlos, hacer que se arriesguen. Por otro lado, los músicos tienen que trabajar en lo artístico y en los eventos.

G: Estamos en una ciudad pequeña y en un círculo con gente de privilegios culturales. Nosotros estamos insertos en mismo reto por el que está pasando el arte en México y en Oaxaca, que es: cómo realmente sacas el arte hacia otro grupo que no sea la misma gente que saben que significa noise, y lo interesante es ver que los espacio pequeños independientes construimos un buen pedazo de la cultura no institucionalizada. No quiere decir que un festival como Instrumenta que explora lo electrónico, no valga la pena, pero la conexión que establecemos nosotros entre hazlo tu mismo y la idea de comunidad, no solo como un discurso, la hacemos con un interés real. Somos un grupo de gente que también nos cansamos de los moldes, y que sí estamos tratando de sacudir la escena de improvisación, que en el contexto del jazz puede volverse muy adusta e institucionalizada.

M: Volviendo al jazz, puede volverse muy aburrido si tu dependes de los bares, te piden las mismas rolas toda la vida.

G: Si tu vienes de turista a Oaxaca, dices: tienen una gran tradición de música de banda indígena y además tocan jazz, pero los que vivimos aquí sabemos que es lo mismo de siempre. Sí es cierto que el público aún no se forma pero si participas en todo el proceso aprendes realmente lo que implica el arte y no sólo mandar tu pieza y vivir de una beca.

M: Otra cosa que tenemos que romper es el paternalismo; la realidad es multiforme, hay que comprenderla, ver lo que es posible y lo que no. Yo vengo de una experiencia europea donde las bandas van de gira todo el año, en México y en Oaxaca la realidad es otra. Hay que estar abiertos y aprender de esta realidad, el paternalismo es la vía más rápida al fracaso.

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MS: Con esta filosofía de autogestión han cumplido dos años, que pueden desembocar en un movimiento, ¿cuáles las cosas que les gustaría hacer como El Huacal? Por ahora tienen proyecciones de cine, danza contemporánea…¿Hacia dónde crecen o hacia dónde se extienden sus lazos?

M: La idea es generar algo sustentable económicamente. El proceso externo será seguir con las mismas intenciones, la misma seriedad curadurial para ampliar la red y para construir una credibilidad que se pueda vender fuera de Oaxaca. Estamos curando conciertos, eso se hace adentro de Oaxaca; para crecer me gustaría hacer un festival y luego presentar proyectos en el D.F. Mérida o en Querétaro. El Huacal es chico y significativo dentro de la realidad cultural oaxaqueña; yo creo que en cinco o diez años se podrá poner en otro lugar.

G: Lo que queremos hacer es que se extiendan redes, en cuanto alcance, que Oaxaca sea vista como un lugar que llame la atención a otros improvisadores del mundo. Hay que señalar que en Latinoamérica se están haciendo cosas interesantes. Aspiramos a provocar que salgan de sus closets un montón de gente que hacen ruidos y no son músicos porque a lo mejor no han tenido el espacio, no como una forma paternalista, pero sí de tejer en todos los niveles. No como discurso sino en serio.

MS: Algo interesante va a pasar cuando se fusione la vanguardia sonora y la tradición de Oaxaca, no me refiero a la mezcla sólo de música vernácula, sino a la que los jóvenes de ahora están escuchando y produciendo…

M: Sí, estoy muy convencido de esto. Por otro lado, pienso que los medios de comunicación sí son una caja de resonancia y ayudan mucho en la formación del público, que es un punto clave para que las iniciativas cambien de escala en todos los sentidos. Aquí la ausencia de los medios de comunicación es muy grave. Para nosotros es muy importante que la gente lea la entrevista en las redes para que se den cuenta de que algo en Oaxaca se mueve, algo está sucediendo.